Hace un tiempo, en otras circunstancias de vida, necesitaba hacer algo creativo que reflejara mi estado emotivo de aquellos días. Y acudí al crochet, técnica que aprendí siendo adolescente, y con la cual había creado más que nada algunas prendas de vestir para mi pequeña hija, años atrás. Quedaron muy bellas y me sentí feliz de verla a su vez, tan feliz usando mis creaciones, pero, no sé porqué luego dejé de crear a crochet.
Pero en aquellos días que recuerdo, la necesidad era hacer algo que llenara mi corazón sin tener que demorar demasiado en su realización, y que no corriera el riesgo de no ser bien valorado por su destinatario. Y entonces busqué precisamente eso, cómo hacer un corazón a crochet, decidiéndome a realizarlos una tarde de invierno en que me sentía un poco enferma, para mejorar mi ánimo. Usé los retazos de hilos guardados de mucho tiempo atrás, de colores vibrantes y contrastantes resultando muchos corazones planos como los que muestra la foto:
Luego de haber ocupado todo el hilo, y tener varios de estos pequeños corazones, pensé ¿qué hacer con ellos? (no podían quedar guardados), y me surgió la idea de hacer colgantes decorativos, engarzando tres de ellos en una cadeneta en forma vertical, con cuentas de madera de colores entre uno y otro, colgando en la parte inferior una borla de hilo de colores. Lucían muy atractivos, pero, no tengo una buena foto para mostrarles.
Esta idea me hizo retomar el gusto por el crochet, y me sumergí en la búsqueda de nuevas ideas para aplicar la técnica en objetos bellos y decorativos que entregaran alegría. Así llegué a la técnica de amigurumi, en lo que a corazones se refiere. Hice varios, de diversos colores y en diferentes tamaños, y montados en una ramita a modo de móvil, los fotografié al sol de la tarde.
Concitaron la atención del gatito Arcadio, quien los besó suavemente.
El patrón de estos corazones, que me encanta, pues es muy sencillo y puede ser variado en su tamaño fácilmente, lo pueden encontrar en http://liandoloshilos.blogspot.cl/2011/01/corazon-amigurumi-crochet.html
Luego, me inspiré a hacer más de estos corazones por el gusto de verlos, los apilé dentro de un frasco transparente y lo puse como objeto decorativo en mi oficina. Llamó la atención de muchos, sobre todo de los niños y a quienes me pedían alguno, se los regalaba. Era bonito ver sus caritas felices al llevárselo.
Buscando una forma atractiva de mostrarlos virtualmente, algunos de ellos fueron fotografiados en la playa bajo el sol de mediodía:
Mas adelante en el tiempo, algo cambió, y dejé de hacer los corazones, sin embargo, continué con el interés en las cosas bellas que se pueden hacer a crochet.
Y, nunca se sabe para quien trabaja uno, lo que un día hice para alegrar mis ojos y mi corazón, luego sirvió para alegrar los ojos de un ser hermoso venido a nuestras vidas sorpresivamente.
Luego de ser alcanzados por su mirada, fueron alcanzados por sus manitos impulsivas, liándolos una y otra vez. No obstante, el móvil y cada uno de los corazones se mantuvieron indemnes.
Ese móvil realizado con los primeros corazones continuó adornando mi hogar de aquel tiempo, y actualmente sigue en el lugar que lo inspiró y lo vió nacer, aún cuando yo ya no sigo allí.
Pero en aquellos días que recuerdo, la necesidad era hacer algo que llenara mi corazón sin tener que demorar demasiado en su realización, y que no corriera el riesgo de no ser bien valorado por su destinatario. Y entonces busqué precisamente eso, cómo hacer un corazón a crochet, decidiéndome a realizarlos una tarde de invierno en que me sentía un poco enferma, para mejorar mi ánimo. Usé los retazos de hilos guardados de mucho tiempo atrás, de colores vibrantes y contrastantes resultando muchos corazones planos como los que muestra la foto:
Luego de haber ocupado todo el hilo, y tener varios de estos pequeños corazones, pensé ¿qué hacer con ellos? (no podían quedar guardados), y me surgió la idea de hacer colgantes decorativos, engarzando tres de ellos en una cadeneta en forma vertical, con cuentas de madera de colores entre uno y otro, colgando en la parte inferior una borla de hilo de colores. Lucían muy atractivos, pero, no tengo una buena foto para mostrarles.
Esta idea me hizo retomar el gusto por el crochet, y me sumergí en la búsqueda de nuevas ideas para aplicar la técnica en objetos bellos y decorativos que entregaran alegría. Así llegué a la técnica de amigurumi, en lo que a corazones se refiere. Hice varios, de diversos colores y en diferentes tamaños, y montados en una ramita a modo de móvil, los fotografié al sol de la tarde.
Concitaron la atención del gatito Arcadio, quien los besó suavemente.
El patrón de estos corazones, que me encanta, pues es muy sencillo y puede ser variado en su tamaño fácilmente, lo pueden encontrar en http://liandoloshilos.blogspot.cl/2011/01/corazon-amigurumi-crochet.html
Luego, me inspiré a hacer más de estos corazones por el gusto de verlos, los apilé dentro de un frasco transparente y lo puse como objeto decorativo en mi oficina. Llamó la atención de muchos, sobre todo de los niños y a quienes me pedían alguno, se los regalaba. Era bonito ver sus caritas felices al llevárselo.
Buscando una forma atractiva de mostrarlos virtualmente, algunos de ellos fueron fotografiados en la playa bajo el sol de mediodía:
Mas adelante en el tiempo, algo cambió, y dejé de hacer los corazones, sin embargo, continué con el interés en las cosas bellas que se pueden hacer a crochet.
Y, nunca se sabe para quien trabaja uno, lo que un día hice para alegrar mis ojos y mi corazón, luego sirvió para alegrar los ojos de un ser hermoso venido a nuestras vidas sorpresivamente.
Luego de ser alcanzados por su mirada, fueron alcanzados por sus manitos impulsivas, liándolos una y otra vez. No obstante, el móvil y cada uno de los corazones se mantuvieron indemnes.
Ese móvil realizado con los primeros corazones continuó adornando mi hogar de aquel tiempo, y actualmente sigue en el lugar que lo inspiró y lo vió nacer, aún cuando yo ya no sigo allí.






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